CavilacionesOpinión

La jauría.

Asumo todas las diferencias que tuve con las personas que compartí tiempo. Vivo más tranquilo desde que enuncié que mis opiniones son provisionales, aunque debo aclarar que se trata de avanzar en una ruta de un sentido, es decir son provisionales mientras vaya buscando más conocimiento, no si me quedo esperando que por un acto milagroso o una epifanía de pronto comprenda profundamente algo. 

Recibir ataques es un aprendizaje. Se puede aprender mucho del otro, en realidad del tamaño del otro, de sus miedos y sobre todo de sus capacidades y límites. El único problema es la cantidad. Cuando el número de atacantes excede notoriamente algo controlable con argumentos, opiniones y conocimiento, éstos dejan de ser efectivos y lo mejor es alejarse. 

Cuando te ataca una jauría es una gran muestra de la debilidad individual que poseen. Soy mucho más precavido cuando tengo al frente un solo oponente y seguro de sí mismo. Me hace pensar que está muy bien preparado y provisto de habilidades. El otro caso es solo una turba casi no pensante repitiendo consignas violentas, mostrando su lado más vergonzoso y básico. Atacar a una persona entre muchos obviamente habla más de la turba que de la persona atacada que en este caso sólo se defendió ante un ataque personal hecho por alguien con nombre y apellido. Persona que se ocupa de mi vida hace más de diez años sin descanso.

Me atacó un grupito de enmascarados que jode a todo el mundo, que cree que hay que tenerles miedo. Son ese grupito que en el colegio se sentían populares y hacían bullying a todos los demás. Son el grupito de adolescentes que rompen una vidriera y si sale el dueño todos defienden al agresor. Son los que se creyeron más listos que todos desde que somos chicos. Son como niños/adolescentes que atacan con memes y gifs (por dios mátenme).

¿Cuándo se perdió la palabra, el pensamiento crítico, el conocimiento, el ingenio, el ajedrez para el debate? No voy a debatir con gifs, memes ni citas de los Simpsons, es estúpido. Son unos arrogantes que piensan que son influyentes y pueden hacer daño.

En todo caso mientras sean la pandilla que se junta en la esquina del barrio y atemoriza a la gente que pasa no me preocupan. No me producen miedo. En el fondo no pueden hacer más que ligeros rasguños, nada importante. No pueden causar un daño grande.

Permítanme pasar, voy camino al trabajo.

 

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